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Institucionalizar unos eventos de la calidad de los 'Encuentros flamencos de Otoño' en una ciudad como Granada es algo que ha costado mucho tiempo, inteligencia y amor al arte. Si a todo eso le añadimos la firme apuesta por los valores locales, confeccionando carteles en los que sobresalen las figuras de nuestra tierra y alternando con otras de gran relevancia fuera de nuestros límites provinciales, el valor aumenta con creces, pues el público que suele abarrotar dichas actuaciones tiene la oportunidad de encontrarse y valorar lo que se cuece en nuestra ciudad.
El enorme contraste entre la veteranía y la juventud, entre la ortodoxia y la vanguardia, entre el ayer y el hoy del flamenco se ponen de manifiesto en la presente propuesta, y que mejor ejemplo que el comienzo y el final. Manuel Liñán, uno de los tacones más preciados del panorama flamenco nacional, por primera vez se encierra solo, como un torero, en el teatro más relevante de la ciudad que lo vio nacer después de recorrer los escenarios más importantes de todo el mundo, y Enrique Morente, consagrado maestro de maestros, mito, tótem, punto y a parte, darán comienzo y final a toda una semana en la que las tres vertientes del flamenco: cante, baile y toque, resonaran en el Teatro Isabel la Católica y el Auditorio de la Chumbera ininterrumpidamente, 'escribiendo Andalucía', como dijera el poeta, 'con sonidos rotos por el sentimiento'.
Se escribe una página más del arraigo del flamenco en la ciudad de Juanillo el Gitano, La Gazpacha, Los Amaya, Las Cabreras, Las Golondrinas, Frasquito Yerbabuena, Cobitos, Los Habichuelas. Una oferta de calidad, llena de 'voces propias', de distintas maneras de entender este arte, distintas en las formas, iguales en contenido y esencia, y que son una muestra, en su conjunto, de la inconmensurable riqueza de nuestro arte más universal. Que ustedes lo disfruten.
JUAN MARTÍN
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